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Un recorrido por la historia de Sitges y dónde conocerla

La historia de Sitges, al igual que la de todas las ciudades del Mediterráneo, es muy rica. Gracias a su situación abierta al mar, se produjo intercambio cultural y comercial con otros pueblos desde tiempos inmemoriales, aunque esta villa siempre mantuvo también una productiva actividad agraria. Hoy en el Hotel Calipolis queremos contarte brevemente los momentos más importantes del pasado sitgetano y te indicamos algunos lugares donde es posible conocerlo o, al menos, evocarlo. ¡Toma nota!

Principales momentos de la historia de Sitges

Desde el siglo IV a.C, en Sitges hubo dos núcleos poblacionales. En el Cerro de la Punta y en la zona del Vinyet. En esta última hay documentada una villa romana, lo que sugiere que la zona formaba parte de la ruta de intercambio de productos entre el Penedès y el resto del mundo romano. El Cerro de la Punta, en cambio, fue un asentamiento de origen íbero que, ya en la Edad Media, sirvió de base para una fortificación amurallada que cobijaba en su interior a una pequeña población. De hecho, la zona aún sigue llamándose Baluard, en referencia a la mencionada fortaleza.

Este castillo estuvo bajo dominio de diferentes nobles, siendo el más importante Bernat de Fonollar, en el siglo XIV, hombre de confianza del rey Jaime II. Fundó el Hospital de Sant Joan Baptista, entre otros hitos. Al morir sin herederos, sus dominios quedaron gestionados por la Pia Almoina de Barcelona, institución eclesiástica de beneficencia, durante 300 años.

Tres siglos en los que los sitgetanos tuvieron que convivir con epidemias, periodos de malas cosechas e incluso con los piratas, lo que obligó a muchas familias pudientes a construir masías fortificadas en los alrededores. También se construyó una fragata para la defensa de Sitges, que se guardaba al pie de la Punta, hecho que derivó en el nombre de la actual playa de La Fragata.

Pero los principales daños llegaron con las guerras: en especial, el conflicto que a mediados del XVII enfrentó a España con Francia, lo cual motivó ataques, saqueos y destrucción en la villa, incluido el castillo y su muralla, a manos principalmente de tropas napolitanas y castellanas al servicio del rey Felipe IV. Poco después, en un periodo de mayor estabilidad, se construyó la parroquia de Sant Bartomeu i Santa Tecla.

El siglo XVIII es una de las centurias clave en la historia de Sitges. Es entonces cuando se liberaliza el comercio con América y se abren muchas posibilidades comerciales a sus habitantes. Algunos de hecho hicieron las Américas directamente, como don Facundo Bacardí, en el siglo siguiente. En cambio, la actividad local principal seguía siendo el cultivo de trigo y productos de huerta, así como la viña, fruto de lo cual se desarrolló el vino malvasía local.

Desde finales del siglo XIX, la belleza del lugar empieza a colocar a Sitges en el escaparate. Primero, como lugar de retiro e inspiración, como fue el caso de Santiago Rusiñol. Y después como destino vacacional, siendo esta localidad una de las pioneras del turismo catalán. Así surgieron sus primeros hoteles a comienzos del XX y algunos edificios modernistas y novecentistas emblemáticos. Otras actividades importantes en esta centuria fueron la industria del calzado, el cemento y la cal hidráulica.

Lugares para conocer en persona el pasado de la ciudad

La mejor forma de conocer la historia de Sitges es caminar por sus calles y visitar alguno de sus museos. El Baluard es la zona que concentra mayor interés en este sentido. Dentro de la parroquia de Sant Bartomeu i Santa Tecla se encuentra la tumba del mencionado Bernat de Fonollar, y fuera de ella, apuntando al mar, aún se conserva uno de los cañones que protegían la villa frente a incursiones piratas.

En el Cau Ferrat el visitante puede descubrir no solo la casa de este artista barcelonés afincado en Sitges, sino también evocar el ambiente idílico que atrajo a otras personalidades como Charles Deering, empresario y filántropo que impulsó la construcción del novecentista Palau Maricel. Y en el Museo Casa Bacardí se puede conocer más sobre don Facundo Bacardí, sitgetano y fundador de una de las marcas de ron más conocidas en el mundo.

Otro de los lugares con sitio propio en la historia de Sitges es el Hospital Sant Joan Baptista: aunque desde el siglo XIV estuvo situado en el Cerro de la Punta, en 1912 se trasladó a su ubicación actual, representando uno de los mejores ejemplos del modernismo. Y, sobre todo, un buen lugar para conocer la tradición del vino malvasía sitgetano, pues cuenta con un Centro de Interpretación. Por último, el Museu Maricel y el Museo del Romanticismo son otros lugares que, a través de cuadros y objetos antiguos, el visitante puede recrear en su mente parte de la historia de Sitges.

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