ermita de la trinitat sitges

Ermita de la Trinitat de Sitges

La ermita de la Trinitat de Sitges es una de las pequeñas excursiones fugaces que se pueden hacer en una mañana o una tarde libre durante unas vacaciones en esta ciudad. Por ello, en este post te contamos dónde está, cómo es y cuáles son las razones para visitarla, así como el periodo más recomendable para acercarse a conocerla.

Ermita de la Trinitat de Sitges: lo que debes saber

La ermita de la Trinitat de Sitges es uno de esos rincones casi desconocidos para muchos turistas de la ciudad. Entre otras cosas, por su recóndita ubicación, pues para llegar hasta este escondido lugar entre Sitges y Garraf hay que recorrer 11 kilómetros en coche durante más de 30 minutos, o bien hacer una excursión a pie de más de cuatro horas, incluyendo la ida y la vuelta. Por ello, es también uno de los templos religiosos más populares entre los sitgetanos, con permiso de la parroquia de Sant Bartomeu i Santa Tecla y de la ermita del Vinyet.

El edificio en sí es un bonito ejemplo de arquitectura popular, construido en varias fases de siglos diferentes: ya a finales del siglo XIV hay referencias al templo original, aunque su aspecto actual se debe a su reconstrucción de los siglos XVII y XVIII, pero sobre todo a sus trazas modernistas del siglo XIX. Su planta es irregular y llama la atención por sus paredes de blanco impoluto, con el único contraste de sus recargada fachada de piedras. En su interior, de limpias paredes enlucidas, se alberga una talla de la Santísima Trinidad, engalanada con flores.

ermita de la trinitat

Pero la ermita de la Trinitat de Sitges no solo merece una visita por su bonito aspecto exterior y por su acogedor interior, sino que también resulta interesante por las vistas panorámicas que se nos abren ante los ojos desde la puerta del templo. Mirando a izquierda y derecha, el paisaje costero abarca desde la desembocadura del río Llobregat hasta el cabo de Salou, ya en la provincia de Tarragona, con especial protagonismo del litoral costero de Viladecans y Castelldefels, así como del casco urbano y las playas de Sitges. De hecho, desde aquí se tiene una interesante vista del Port d’Aiguadolç, el puerto deportivo de la ciudad.

vistas ermita de la trinitat

Para llegar hasta aquí, lo más cómodo es el coche. Desde el Hotel Calipolis, tendrás que salir de la ciudad en dirección norte, cruzar la autopista C-32 por debajo de esta, atravesar una urbanización residencial de Sant Pere de Ribes, y recorrer una pequeña carretera del Parque del Garraf hasta cruzar de nuevo la autopista C-32, tras lo cual se recorren los últimos metros hasta la ermita. A pie, el recorrido es largo, pues conlleva unas 4 horas en total, por tramos del sendero GR-92. No obstante, se puede llegar también a pie desde el km. 32,400 de la carretera de les Costes del Garraf.

Cuándo visitar la ermita de la Trinitat de Sitges

Como decíamos, la ermita de la Trinitat de Sitges es una bonita escapada para pasar una mañana o una tarde en buena compañía, en busca de vistas panorámicas y un rato de sosiego. Incluso se puede acudir hasta ella en días y horarios en los que permanece cerrado su interior, pues solo el humilde edificio y sus vistas ya merecen la pena.

Sin embargo, si deseas ver la ermita de la Trinitat de Sitges en todo su esplendor, debes esperar al 27 de mayo, día en el que se celebra la tradicional romería del templo. En ella participan también cabezudos y otros personajes, a cargo de la Agrupación de Bailes Populares de Sitges, que dan mucho color a este evento popular y arraigado entre los sitgetanos y al que no solo acuden ciudadanos locales. De hecho, es habitual la representación de sardanas y otras manifestaciones folclóricas a la salida de la ermita. Las misas comienzan a primera hora de la mañana, una de las cuales es cantada por los Amigos del Órgano de Sitges.

Por otro lado, la romería de la ermita de la Trinitat de Sitges, a la que llaman Aplec de la Trinitat, se acompaña de otras pequeñas pero interesantes propuestas, que demuestran el espíritu popular de la reunión. Por ejemplo, rifas de jamones y botellas de cava o la venta de albahacas y tortas. Además, durante toda la mañana hay servicio de bar para los asistentes, donde se suele degustar una cerveza local que, curiosamente, rinde homenaje a esta ermita: Trinitat, de la marca La Sitgetana. Además, en las inmediaciones hay una pequeña zona de picnic con puestos adaptados para hacer barbacoas y unos bancos de piedra para reuniones de amigos y familias. No obstante, para poder encender una barbacoa es preciso pedir permiso a la administración, como recuerda un cartel.

Sin duda, una interesante propuesta para los visitantes más religiosos o, simplemente, para los amantes de la cultura popular y de la arquitectura local.

Deja un comentario

*

*

Next ArticleSitges Tapa a Tapa 2019